Organizar un viaje en dos días es una locura, intentar ver Paris en otros dos, es un sueño. Pero he descubierto que si está por salir bien algo, sale, aunque los augurios no sean del todo favorables, cuando la diosa suerte quiere echarte una mano sale todo de maravilla.
BONS JOUR PARIS...así empezamos esta aventura mi hermana Laura y yo, la de querer ver de nuevo París en dos días y medio.
París una ciudad pensada para el turismo, y para vivir de él, llena de gente a rebosar por todos lados y llena de miles de bares y restaurantes, tiendas para que el turista coma, beba, compre, disfrute...y se sienta orgulloso de estar en una ciudad llena de encanto y glamour.
La verdad es que paseando por la zona de Sant Germain des Prés, o cualquier calle aledaña a la plaza de los Vosges, una se siente bien, muy bien de estar allí, de ver cómo hay muchos que cuidan el producto, que cuidan la presentación de los mismos, el concepto total de cada tienda, el encanto de hacer las cosas muy bien.
Hemos hecho casi todo lo típico que se puede hacer en París, además de ir a ver la torre Eiffel, hemos ido al museo d'Orsay disfrutando muchísmo de cada sala y de cada lienzo maravilloso de los post impresionistas, puntillistas,.....todos los movimientos de finales del siglo XIX y principios del XX, hemos comido en un restaurante típico francés, hemos desayunado croasan, probado los ya conocidos macarrons, bebido un vino de Borgoñe; hemos ido a un mercadillo de los de siempre, hemos encontrado sitios dónde sentarnos, mirar, observar desde fuera y hacia dentro de los demás y de nosotras mismas.Hemos dormido en un hotel cutrillo pero digno para el visitante, y sobre todo hemos disfrutado al pensar a cada paso lo afortunada que éramos de estar allí, viviendo dos días y medio como turistas accidentales sin rumbo fijo, haciendo lo que nos apetecía en cada momento sin pensar cómo ni dónde acabaría el día ¡que felicidad!¡qué subidón!
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