Siempre hay un momento para un chocolate con churros, para una conversación alrededor de una mesa, para un momento en el que la palabra vale más que el ruido, que el griterío que te rodea, ...son estos momentos que siempre guardas en el recuerdo.
Así que Toñi y yo hablamos largo y tendido tomando chocolate con churros, arregamos el mundo, el nuestro y el de los demás y felices volvimos a nuestras casas pensando que mañana sería un día diferente, quizás mejor, quizás más luminoso al menos,...y creo que lo conseguimos.
sábado, 16 de abril de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)