lunes, 2 de mayo de 2011

VACACIONES DE SEMANA SANTA

Miro esta preciosa foto de nuestros niños mirando el mar de Zahara y de repente entra por mi ventana de Cáceres un soplo de aire con olor a mar, el ruido de las olas, los molinos de viento a mis espaldas, y un sabor a cazón en adobo que lo impregna todo. ¡qué bueno ese cazón que nos comimos en el "huesi"!
De repente pienso que el verano no está tan lejos, que el duro invierno ya pasó y que los días son ya largos y llenos de luz. Pienso que muy pronto la piscina estará abierta y los niños corretearan en bañador con su sonrisa radiante impregnando de su alegría los días futuros.
Zahara me sabe a amor, a tertulia, a vino fresquito, a largos paseos en la playa viéndome para dentro, muy dentro.
Su mar me recuerda lo que quise ser y no pude, a dónde quise ir que aún no fui.
Soy cómo ese reflejo en la orilla aún húmeda por las olas, y me veo borrosa, irreal, un yo que no es...





Pero AQUÍ ESTOY, mirando para adelante, saboreando ya ese verano que está por venir, pensando que todo va a ser mejor, par mi y para todos.

1 comentario:

  1. El mar siempre vive en nuestros corazones, da igual qué epoca del año vivamos, Si la luz de esa paisaje fuera tan verdad, no podríamos vivir en la oscuridad del dia a dñia y las prisas... Quizá por eso necesitamos soñar con esos niños, con esa luz...

    ResponderEliminar