Pocas palabras tienen tanto sentido en mi vida que está, ZAGALVIENTO, los recuerdos se amontonan cómo las fichas de un dominó en torno a un vocablo lleno de imágenes ... encinas y alcornoques, caballos, noches estrelladas en dónde los fantasmas venían a visitarme.Recreo mis días felices en este lugar.
Hace tantos años que no visito esta finca que creo que la he hecho grande, inmensa, e intensa.
No puedo evitar revivir el olor a leña en la chimenea de aquella cocina llena de encanto, el ruido por las noches de la madera, de los perros que cuidaban de nosotros, del motor de la luz que sólo alumbraba la casa durante cuatro horas,... los libros de tauromaquia llenos de polvo,la mesa de camilla de esa estancia en dónde las historias chispeaban de una voca a otra, y sobre todo una habitación con doble arco en dónde un viejo piano adornaba una estancia sobria y encalada.
¿cómo no recordar la felicidad? ¿cómo no recordar la emoción del encuentro con la naturaleza en estado puro? Vivir en Zagalviento me hizo conectar con la vida de verdad, con las emociones fuertes que siempre te marcan en este caso para bien.
Hace tantos años que no visito esta finca que creo que la he hecho grande, inmensa, e intensa.
No puedo evitar revivir el olor a leña en la chimenea de aquella cocina llena de encanto, el ruido por las noches de la madera, de los perros que cuidaban de nosotros, del motor de la luz que sólo alumbraba la casa durante cuatro horas,... los libros de tauromaquia llenos de polvo,la mesa de camilla de esa estancia en dónde las historias chispeaban de una voca a otra, y sobre todo una habitación con doble arco en dónde un viejo piano adornaba una estancia sobria y encalada.
¿cómo no recordar la felicidad? ¿cómo no recordar la emoción del encuentro con la naturaleza en estado puro? Vivir en Zagalviento me hizo conectar con la vida de verdad, con las emociones fuertes que siempre te marcan en este caso para bien.
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