El invierno está siendo duro, muy duro, y cómo un árbol en invierno, busco el abrigo de un muro que me proteja de mi misma, del dolor imposible de explicar, imposible de solventar.
Y es que me vengo abajo cuando recuerdo a mi padre,... su presencia llena mi día a día, y sin embargo él ya no está. No puedo dejar de pensar en las cosas que me dijo, en sus palabras cariñosas, en la manera de afrontar su enfermedad, su propia vida...
Sus manos me abrazan en la oscuridad de la noche y sus palabras me acunan en la inmensidad del día a día,... me consuelan, me miman, me cuidan,...y cómo un bebé me dejo querer, me dejo tocar por sus consejos de padre, ...y cómo ese gato blanco enome que vivió en casa, rozo mi cuerpo por todo lo que fue suyo,.. un monedero, unas hojas de papel con su letra, esa foto en la que está guapísimo,... y me siento agusto. Muy agusto siendo de nuevo su niña.Su niña siempre.
El ya no está aquí pero su recuerdo sí,
Yo siempre le cantaba este verso que me inventé para él,...
Tú eres el cielo, tú eres la tierra, Tú eres el mar, tú eres yo, yo soy tú
Mi padre querido TE QUIERO
foto: Yolanda Blanco. Patio del museo Wostell Malpartida